80 AÑOS DE LA FACULTAD DE MEDICINA VETERINARIA DE LA UNMSMS (VH146)

Ocho décadas al servicio de la medicina veterinaria, la investigación y el desarrollo del Perú

Felipe San Martín H. Docente Emérito de la UNMSM

Presentación

La conmemoración del octogésimo aniversario de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos constituye una ocasión propicia para recordar y valorar ocho décadas de compromiso con la formación de médicos veterinarios, la investigación científica y el servicio al desarrollo del Perú. La presente reseña histórica recoge los principales acontecimientos que marcaron su evolución institucional desde 1946 hasta 2026, destacando el legado de sus autoridades, docentes, estudiantes, trabajadores y egresados. Más que un recuento de hechos, esta obra es un homenaje a quienes hicieron posible construir una institución líder, cuyo prestigio continúa proyectándose hacia el futuro.

Introducción

La conmemoración del 80.º aniversario de la Facultad de Medicina Veterinaria (FMV) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) constituye una oportunidad para revisar su trayectoria histórica y reconocer el papel trascendental que ha desempeñado en el desarrollo de la medicina veterinaria, la investigación científica y la salud pública del Perú.

Desde su creación en 1946, la Facultad ha contribuido de manera decisiva a la formación de médicos veterinarios, investigadores y docentes que han liderado el desarrollo de la profesión tanto en el ámbito nacional como internacional. Asimismo, ha impulsado importantes avances en sanidad animal, producción pecuaria, inocuidad alimentaria, conservación de la fauna silvestre, salud pública y medicina de animales de compañía, consolidándose como una institución de referencia en el país.

Esta reseña presenta, organizada por decenios, los principales acontecimientos que marcaron la evolución institucional de la Facultad. Cada período refleja los desafíos enfrentados, las transformaciones académicas emprendidas y los logros alcanzados en docencia, investigación y proyección social, mostrando cómo la institución ha sabido adaptarse a los cambios científicos, tecnológicos y sociales sin perder de vista su misión fundamental de servir al país

1946–1955

Fundación y organización de la educación veterinaria universitaria

La FMV de la UNMSM fue creada mediante la Ley N.° 10246, promulgada el 11 de marzo de 1946. Su establecimiento culminó un proceso iniciado en 1902 con la creación de la Sección de Veterinaria de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria. Posteriormente, en 1943, dicha Sección se integró con la Escuela Militar de Ciencias Veterinarias, creada en 1940, dando origen a la Escuela Nacional de Ciencias Veterinarias, la cual fue incorporada tres años después a la UNMSM como Facultad de Medicina Veterinaria.

La creación de la Facultad significó el reconocimiento oficial de la medicina veterinaria como disciplina universitaria autónoma en el Perú y constituyó el punto de partida para la formación científica de los profesionales responsables de la salud animal, la producción pecuaria, la salud pública veterinaria y la protección de los alimentos de origen animal.

Durante sus primeros años de funcionamiento, la Facultad ocupó las instalaciones de la antigua Escuela Militar de Ciencias Veterinarias, ubicadas en el fundo Las Palmas, en el distrito de Barranco. En este escenario se organizó la estructura académica de la nueva institución mediante la creación de las cátedras fundamentales de Anatomía, Fisiología, Patología, Microbiología, Zootecnia, Clínica Veterinaria e Inspección de Alimentos de Origen Animal, entre otras disciplinas que sustentaban la formación profesional del médico veterinario.

Paralelamente, se aprobó el primer plan de estudios, inspirado en los modelos de enseñanza de las escuelas veterinarias europeas, particularmente la francesa, así como en la experiencia de las facultades norteamericanas, consideradas entonces referentes internacionales de la educación veterinaria. Su orientación académica privilegiaba la formación en las ciencias básicas, la medicina y la sanidad animal, complementadas con aspectos de la producción pecuaria. En aquella época, la salud pública veterinaria aún no se había consolidado como un campo específico de formación e investigación dentro del currículo profesional.

La planta docente fundacional estuvo conformada por profesionales de extraordinaria trayectoria académica y científica. Se reconoce como profesores fundadores a los médicos veterinarios Julio Alencastre, Eulogio Consiglieri, Juan Figueroa, Moisés Inzúa, Hellmut Kafka, Humberto Ruiz Urbina, Edilberto Suárez Franco y José Santiváñez; a los médicos Alberto Cuba Caparó y Julio Pons Muzzo; y a los médicos veterinarios e ingenieros agrónomos Alberto León Fontenoy y Teodoro Ramos Saco. Gracias a su visión y liderazgo se establecieron los principios que orientarían el desarrollo de la Facultad durante las décadas siguientes.

Desde sus inicios, la Facultad mantuvo una estrecha vinculación con el Ministerio de Agricultura, los servicios oficiales de sanidad animal, la Remonta del Ejército y las campañas nacionales de control de enfermedades pecuarias. Esta vinculación permitió formar profesionales comprometidos con las necesidades del país y responder a los desafíos relacionados con el control de las epizootias, el mejoramiento ganadero y la protección de la salud pública.

Mesa de honor presidida por el Rector Pedro Dulanto y el Decano José Santivaáez

Uno de los acontecimientos más trascendentales del período fue la realización del Primer Congreso Panamericano de Medicina Veterinaria, en octubre de 1951, en el marco de las celebraciones por el IV Centenario de la UNMSM. Este encuentro reunió en Lima a destacados especialistas de América y consolidó el reconocimiento internacional de la Facultad como un nuevo referente de la educación veterinaria latinoamericana

Paralelamente, se implementaron los primeros laboratorios, clínicas docentes y ambientes destinados a la enseñanza práctica, fortaleciendo la integración entre la formación teórica y la experiencia clínica y de campo.

El liderazgo institucional durante esta etapa recayó principalmente en los doctores José Santiváñez y Teodoro Ramos Saco, quienes, desde el Decanato, condujeron el proceso de organización académica y administrativa de la nueva Facultad, orientando el desarrollo de la educación veterinaria universitaria en el Perú.

Al concluir este primer decenio, la Facultad había consolidado su organización institucional, definido su identidad académica y establecido las bases sobre las cuales construiría ocho décadas de liderazgo en la formación veterinaria, la investigación científica y el servicio al desarrollo nacional.

1956–1965

Consolidación institucional, nacimiento del IVITA y liderazgo nacional

Durante su segundo decenio, la FMV dejó atrás la etapa fundacional para consolidarse como la principal institución de educación veterinaria del país. El fortalecimiento de la docencia, el impulso a la investigación científica y la creciente participación en el desarrollo pecuario nacional definieron una década de expansión y madurez institucional.

La organización académica alcanzó mayor estabilidad mediante la consolidación de la planta docente, el nombramiento de profesores principales y auxiliares y la incorporación progresiva de la dedicación exclusiva. Paralelamente, se fortalecieron las áreas de Sanidad Animal, Producción Pecuaria, Clínica Veterinaria e Inspección de Alimentos de Origen Animal, mientras que sus egresados comenzaron a ocupar posiciones relevantes en la administración pública, la universidad y el sector privado, convirtiéndose en protagonistas del desarrollo de la medicina veterinaria peruana.

Gracias a la visión y gestión del decano Teodoro Ramos Saco, así como a la estrategia financiera que impulsó, fue posible concretar la adquisición de un nuevo terreno para la Facultad. Los 1 500 m² del predio de Las Palmas fueron vendidos al Ministerio de Guerra, y con esos recursos se compró el fundo Cahuachi, al que posteriormente se incorporaron 12 000 m² adicionales provenientes de terrenos expropiados a la Fundación Canevaro. Para la construcción del nuevo local se contó con el apoyo del Fondo Nacional de Salud y Apoyo Social y del Congreso de la República, mientras que la Fundación Rockefeller contribuyó al financiamiento del equipamiento, fortaleciendo así las capacidades académicas y científicas de la institución. El nuevo local de la FMV se inauguró en setiembre de 1959.

Otro acontecimiento trascendente de este período fue, sin duda, la creación del Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA). Su origen se remonta a 1952, cuando la Facultad, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), propuso establecer un centro de investigación dedicado a estudiar los problemas sanitarios y productivos de las diversas regiones ecológicas del país. Esta iniciativa, liderada por el Dr. Ramos Saco, se concretó oficialmente en 1961 y se consolidó al año siguiente gracias a la cooperación internacional.

Desde sus inicios, el IVITA fue concebido como un instituto de investigación con proyección nacional, orientado a generar conocimiento científico, formar investigadores y brindar asistencia técnica al sector pecuario. Con el paso del tiempo, se convertiría en el principal centro de investigación veterinaria del Perú y en uno de los pilares fundamentales del prestigio académico de la Facultad.

Durante esta etapa se inició también la organización de la red de estaciones experimentales del IVITA. En 1964 comenzaron formalmente las investigaciones en IVITA-La Raya, con la llegada del Dr. César Novoa, consolidando una línea de investigación pionera sobre camélidos sudamericanos. Al año siguiente fue inaugurada la Estación Experimental El Mantaro, destinada al estudio de los sistemas de producción pecuaria de la sierra central, ampliando significativamente la capacidad científica de la Facultad. Esta estación contó también con dos subestaciones: Yanahuanca y San Ramón.

Paralelamente, la institución desempeñó un papel decisivo en las campañas nacionales de control y erradicación de enfermedades como la fiebre aftosa, la brucelosis y la tuberculosis bovina, fortaleciendo su colaboración con el Ministerio de Agricultura y los servicios oficiales de sanidad animal.

La influencia de la Facultad trascendió las aulas sanmarquinas. Durante estos años se crearon nuevas facultades de medicina veterinaria en distintas regiones del país, muchas de ellas impulsadas por egresados de San Marcos, quienes asumieron el liderazgo académico y contribuyeron decisivamente a la descentralización de la educación veterinaria peruana.

El crecimiento institucional también se reflejó en la creación de la Escuela de Graduados (1961) y del Instituto de Agricultura y Zootecnia (IAZ) (1962), iniciativas que fortalecieron la formación avanzada y promovieron el desarrollo de la investigación interdisciplinaria.

Asimismo, la Facultad consolidó sus vínculos con el Colegio Médico Veterinario del Perú, el Ministerio de Agricultura, las empresas ganaderas y la creciente industria avícola, favoreciendo la transferencia tecnológica y la aplicación del conocimiento científico al desarrollo nacional.

El liderazgo institucional de este período estuvo a cargo de los doctores Manuel Moro Sommo, Humberto Ruiz Urbina y Elmo de la Vega, cuyas gestiones contribuyeron decisivamente al fortalecimiento académico de la Facultad, impulsaron el desarrollo de la investigación científica y consolidaron su prestigio como la principal institución de educación veterinaria del país. Este proceso fue acompañado por la destacada labor de un notable cuerpo docente, entre quienes sobresalieron Alberto Cuba Caparó, Marcos Copaira, Julio Alencastre y Marek Rakower, además de otros profesores que, con su dedicación a la enseñanza, la investigación y la formación de nuevas generaciones de médicos veterinarios, enriquecieron el patrimonio académico y científico de la institución.

Al finalizar este segundo decenio, la Facultad había alcanzado plena madurez institucional. Ya no era únicamente una escuela formadora de profesionales, sino un centro de investigación, innovación y desarrollo científico con influencia nacional e internacional, cuyo liderazgo sería determinante para la evolución de la medicina veterinaria

1966–1975

Reforma universitaria, expansión científica y consolidación del IVITA

El tercer decenio de la FMV de la UNMSM coincidió con uno de los períodos de mayor transformación de la educación superior peruana. La promulgación de la Ley Orgánica de la Universidad Peruana (Ley N.° 17437), el 18 de febrero de 1969, y su posterior modificación mediante el Decreto Ley N.° 17833, del 30 de septiembre del mismo año, introdujeron una profunda reforma en la organización de las universidades, modificando sustancialmente la estructura académica, la administración universitaria y la gestión de la docencia, la investigación y la proyección social.

Como consecuencia de esta reforma, la Facultad experimentó importantes cambios organizacionales. Las tradicionales cátedras fueron reemplazadas progresivamente por departamentos académicos y la Facultad pasó a funcionar como un Programa Académico. Aunque la reforma buscaba fortalecer la integración entre la enseñanza, la investigación y la extensión universitaria, su implementación generó dificultades de coordinación administrativa y académica que afectaron la cohesión institucional alcanzada desde la fundación de la Facultad.

Estas modificaciones también repercutieron en el IVITA. Al depender administrativamente de diversos departamentos académicos, el Instituto enfrentó mayores dificultades de gestión y planificación. Sin embargo, lejos de detener su desarrollo, logró mantener su liderazgo científico y ampliar significativamente sus actividades de investigación en las distintas regiones naturales del país.

Precisamente durante este decenio el IVITA experimentó una de las etapas de mayor crecimiento de su historia. En 1966 inició sus actividades la Estación Experimental IVITA-Iquitos, concebida inicialmente como una subestación del Programa de Investigaciones Tropicales. Sus primeros trabajos estuvieron orientados al mejoramiento de la producción avícola en la Amazonía, bajo la dirección del Dr. Hans Ploog. Posteriormente, en 1975, esta sede adquirió proyección internacional al convertirse en la unidad ejecutora del Proyecto Peruano de Primatología, desarrollado mediante un convenio entre el Gobierno del Perú y la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS). Este programa, posteriormente denominado Proyecto Peruano de Primatología «Manuel Moro Sommo», permaneció vigente hasta el año 2006 y constituyó uno de los aportes científicos más importantes del país al conocimiento y conservación de los primates neotropicales.

Paralelamente, entró en funcionamiento la Estación Experimental IVITA-Pucallpa, establecida en el fundo San Jorge, ubicado en la carretera Federico Basadre. La adjudicación de mil hectáreas de bosque tropical permitió desarrollar investigaciones sobre producción animal, sanidad, nutrición y Piscicultura de especies adaptadas a las condiciones de la Amazonía peruana. Desde esta estación se impulsó además el establecimiento de subestaciones en el Huallaga Central, Piura e Iquitos, ampliando la presencia institucional del IVITA y fortaleciendo la investigación veterinaria en las regiones tropicales del país.

Fundo El Taro

Otro acontecimiento de especial relevancia fue la adquisición, en 1968, del fundo El Taro por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Esta propiedad, ubicada en Huaral, se convertiría con el tiempo en un importante escenario para la docencia, la investigación y la producción pecuaria, integrándose posteriormente a la red de estaciones experimentales del IVITA.

A pesar de las dificultades derivadas de la reorganización universitaria, la Facultad mantuvo un firme compromiso con el fortalecimiento de la investigación científica. Durante estos años se promovió activamente la formación de docentes mediante programas de especialización y estudios de maestría y doctorado en prestigiosas universidades del extranjero. El retorno de estos académicos contribuiría decisivamente, en las décadas siguientes, a la modernización de la enseñanza, la consolidación del posgrado y el desarrollo de nuevas líneas de investigación.

En 1966 también fue creado el Instituto de Zoonosis, cuyo primer director fue el Dr. Carlos Chávez, ampliando la participación de la Facultad en el estudio de las enfermedades transmisibles entre los animales y el ser humano y reforzando su aporte a la salud pública veterinaria, área que comenzaba a adquirir creciente importancia en el ámbito nacional e internacional.

No obstante, la reorganización universitaria iniciada en 1969 tuvo consecuencias desfavorables. Entre ellas destacó la suspensión de la Revista de la Facultad de Medicina Veterinaria, principal órgano de difusión científica de la institución. Esta situación fue parcialmente superada mas adelante con la publicación de la Revista de Investigaciones Pecuarias y de los boletines extraordinarios del IVITA, que permitieron mantener la difusión de los resultados de investigación generados por docentes e investigadores.

El liderazgo institucional durante este período correspondió a los directores de Programa Académico de Medicina Veterinaria: Elmo de la Vega, Dante Castagnino y Eddo Caletti que enfrentaron el complejo proceso de transformación universitaria, preservando el desarrollo académico y científico de la Facultad en un contexto de profundos cambios estructurales.

Al concluir este tercer decenio, la Facultad había ampliado notablemente su capacidad de investigación, fortalecido la presencia nacional del IVITA y consolidado una nueva generación de investigadores. Si bien la reforma universitaria introdujo innovaciones cuya eficacia continúa siendo objeto de análisis histórico y que, para muchos, resultaron contraproducentes al debilitar la organización tradicional de las facultades, la institución logró preservar su liderazgo científico y reafirmó su compromiso con el desarrollo agropecuario, la salud pública

1976–1985

Crisis universitaria, recuperación institucional y retorno al régimen de facultades

El cuarto decenio de la FMV de la UNMSM transcurrió en uno de los períodos más difíciles de la historia contemporánea del Perú. La crisis económica, la inestabilidad política y las crecientes restricciones presupuestarias afectaron severamente a las universidades públicas, limitando su capacidad de crecimiento y modernización. A estas dificultades se sumaron los efectos de la reforma universitaria iniciada en 1969, cuya estructura organizativa continuó vigente hasta 1984.

Durante estos años, la Facultad desarrolló sus actividades dentro del sistema de Programas Académicos, en el que las facultades dejaron de existir como unidades de gobierno universitario. En consecuencia, la conducción académica estuvo a cargo de Directores de Programa, quienes asumieron la responsabilidad de mantener la continuidad de la formación profesional en un escenario institucional complejo. En este decenio ejercieron esta función los doctores, Quiterio Núñez, Luis Tabacchi y Víctor Fernández, quienes tuvieron la difícil tarea de preservar el funcionamiento académico de la carrera durante un período de profundos cambios estructurales.

A pesar de las limitaciones económicas, la Facultad mantuvo ininterrumpidamente la enseñanza de pregrado, las actividades clínicas, las prácticas de laboratorio y la formación profesional en sus estaciones experimentales, centros de producción y unidades de investigación. Gracias al compromiso de docentes, estudiantes y trabajadores, fue posible sostener la calidad de la formación veterinaria y evitar que la crisis afectara los objetivos esenciales de la institución.

En este contexto, el IVITA continuó desempeñando un papel estratégico en la investigación científica y la proyección social de la Facultad. Firmó convenios con AID, CIID Canadá, COTESU, CIAT, OPS, entre otros. Sus estaciones experimentales mantuvieron activas las investigaciones sobre producción animal, sanidad, enfermedades infecciosas y especies de importancia económica, al tiempo que brindaron asistencia técnica a productores pecuarios e instituciones públicas. Esta labor permitió preservar la continuidad de la investigación veterinaria nacional a pesar de las limitaciones presupuestarias que enfrentaba la universidad.

La experiencia acumulada durante las décadas precedentes, así como la consolidación de redes de cooperación con organismos nacionales e internacionales, contribuyeron a mantener el nivel académico alcanzado por la Facultad y facilitaron la capacitación continua de sus docentes, muchos de los cuales iniciaron o culminaron estudios de posgrado en el extranjero, preparando las condiciones para la renovación científica que caracterizaría la década siguiente.

Un acontecimiento trascendental ocurrió en 1984, cuando la Universidad Nacional Mayor de San Marcos restableció el régimen tradicional de facultades, poniendo fin a quince años de organización basada en Programas Académicos. La recuperación de la Facultad como unidad académica y administrativa, liderada por el Dr. Cesar Novoa con la colaboración de los doctores Víctor Fernández y Miguel Vilca, significó mucho más que un cambio organizativo: representó la restitución de su autonomía de gestión, el fortalecimiento de su identidad institucional y la posibilidad de reorganizar de manera integral la docencia, la investigación y la extensión universitaria.

El retorno al sistema facultativo permitió reiniciar los procesos de actualización curricular, fortalecer la gestión académica y recuperar una estructura organizativa más acorde con las necesidades de una institución dedicada a la formación profesional y a la investigación científica. Este proceso sentó las bases para la modernización institucional que se desarrollaría durante las décadas siguientes.

Al finalizar este cuarto decenio, la Facultad había demostrado una notable capacidad de adaptación y resiliencia. A pesar de las dificultades económicas, de las limitaciones derivadas de la reforma universitaria y del complejo contexto nacional, logró preservar la continuidad de sus funciones esenciales, mantener vigente su prestigio académico y conservar el liderazgo que la había caracterizado desde su fundación. La recuperación del régimen de facultades marcó el inicio de una nueva etapa de fortalecimiento institucional, cuyos frutos se harían evidentes en los años posteriores.

1986–1995

Recuperación institucional, fortalecimiento del posgrado e impulso a la investigación

La segunda mitad de la década de 1980 marcó el inicio de una nueva etapa para la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Ley Universitaria N.° 23733 del 9 de diciembre de 1983). Tras superar las dificultades derivadas de la reforma universitaria y de la crisis económica nacional, la institución emprendió un proceso sostenido de recuperación académica, reorganización administrativa y fortalecimiento de la investigación científica.

Uno de los factores que impulsó esta transformación fue el retorno de numerosos docentes que habían realizado estudios de maestría y doctorado en prestigiosas universidades del extranjero. La incorporación de estos profesionales permitió renovar las líneas de investigación, introducir nuevas metodologías científicas y fortalecer la formación de recursos humanos altamente calificados. Así mismo, el entusiasmo de los docentes llevó a organizar en XII Congreso de la Asociación Peruana de Producción Animal en 1999, uno de los mejores congreso que se recuerde de esta Asociación.

Durante este período se modernizaron progresivamente los laboratorios docentes y de investigación, se ampliaron los proyectos financiados por organismos nacionales e internacionales y se incrementó la participación de la Facultad en programas orientados a resolver los principales problemas sanitarios y productivos de la ganadería peruana.

Especial importancia adquirió el desarrollo del posgrado. Luego de varios años de preparación académica y administrativa, en 1990 se creó oficialmente la Maestría en Ciencias Veterinarias, primer programa formal de posgrado de la Facultad, mediante la Resolución Rectoral N.º 98729 del 15 de marzo de ese año. Este acontecimiento constituyó un hito en la historia institucional, pues permitió formar una nueva generación de docentes e investigadores con grado académico, contribuyendo significativamente al fortalecimiento de la educación veterinaria en el Perú.

En el ámbito del IVITA continuó la expansión de sus programas de investigación en las diferentes regiones del país. Un hecho particularmente significativo fue el traslado de la Estación Experimental IVITA-La Raya al distrito de Maranganí, donde se adquirió el fundo San Marcos en 1993 y la Estación IVITA-Maranganí fuera reinaugurada en 1995, garantizando la continuidad de las investigaciones sobre camélidos sudamericanos y consolidando una de las líneas científicas más representativas de la Facultad.

Nuevo edificio del IVITA-Pucallpa

En 1989 la estación de IVITA-Pucallpa fue casi completamente destruida por la violencia subversiva, paralizando las actividades académicas de la estación afectando seriamente su desarrollo. Sin embargo, en el primer quinquenio de la década de los 90, por decisión de sus investigadores y personal administrativo y apoyo de las autoridades de la facultad la estación nuevamente empezó a trabajar recuperando lentamente las actividades académicas la instalación de la estación. Además, se construyó un edificio en la ciudad de Pucallpa para las oficinas administrativas, laboratorio de Sanidad Animal y el Herbario, edificación que se ha remodelado completamente en la segunda década del 2000.

Tres fueron los decanos de este decenio, los Drs. César Novoa, Guillermo Meini y Juan Espinoza, a quienes les tocó reorganizar la Facultad y recupera la infraestructura venida a menos en esos años.

Al concluir este decenio, la Facultad había recuperado plenamente su dinamismo académico y científico. La investigación se convirtió en uno de los ejes centrales de su desarrollo institucional, mientras que el posgrado iniciaba una etapa de crecimiento que tendría profundas repercusiones en las décadas siguientes.

1996–2005

Calidad académica, posgrado y proyección internacional

El último decenio del siglo XX y los primeros años del XXI marcaron una etapa de modernización y apertura internacional para la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En respuesta a los acelerados avances científicos, tecnológicos y productivos de la medicina veterinaria, la Facultad emprendió un proceso de renovación académica orientado a fortalecer la calidad de la formación profesional y consolidar su liderazgo nacional.

Uno de los principales logros de este período fue la actualización del currículo, incorporando un enfoque basado en competencias profesionales y adecuando la formación del médico veterinario a las nuevas demandas de la profesión. Se introdujeron y fortalecieron contenidos en áreas emergentes como biotecnología, epidemiología, inocuidad alimentaria, bienestar animal, gestión pecuaria y salud pública veterinaria, alineando la enseñanza con los estándares promovidos por el Consejo Panamericano de Educación en Medicina Veterinaria (COPEVET) y otras organizaciones internacionales.

El desarrollo del posgrado experimentó un notable impulso con la creación, en 2002, de los Programas de Segunda Especialidad, ampliando las oportunidades de capacitación profesional en áreas de alta demanda. Entre ellos destacaron las especialidades en Medicina de Animales de Compañía y Avicultura, esta última concebida y liderada por la Dra. Eliana Icochea, cuyo programa se convirtió en un referente nacional para la formación de especialistas y contribuyó significativamente al desarrollo técnico y científico de la industria avícola peruana.

Paralelamente, la Facultad fortaleció su infraestructura académica mediante la modernización de laboratorios, como los de virología (Dra. Hermelinda Rivera), microbiología (Dra. Sonia Calle), Patología clínica (Dra. Olga Li), Parasitología (Dra. Amanda Chávez), Patología aviar (Dra. Eliana Icochea), Patología, Embriología e Histología (Dra. Rosa Perales), Ictiopatología (Dra. Nieves Sandoval) clínicas veterinarias y ambientes destinados a la docencia y la investigación. Estas mejoras permitieron optimizar la formación práctica de los estudiantes y ampliar los servicios especializados ofrecidos a la comunidad. Asimismo, las estaciones experimentales del IVITA continuaron desempeñando un papel esencial como escenarios para la enseñanza, la investigación y la proyección social, consolidando el vínculo entre la Universidad y el sector pecuario nacional.

La proyección internacional de la Facultad también se fortaleció durante este decenio mediante la ampliación de convenios de cooperación con universidades, centros de investigación y organismos internacionales. Estos acuerdos facilitaron el intercambio de docentes y estudiantes, el desarrollo de proyectos de investigación conjuntos y la participación activa en redes académicas internacionales, incrementando la visibilidad y el reconocimiento de la institución.

Uno de los avances más significativos de este período fue la consolidación de la producción científica institucional. El incremento de las investigaciones desarrolladas por docentes y estudiantes de pregrado y posgrado fortaleció la generación de conocimiento, mientras que la Revista de Investigaciones Pecuarias (RIP) editada en su primer número por el Dr. Saúl Fernández Baca en 1972 evolucionó hacia la Revista de Investigaciones Veterinarias del Perú (RIVEP) en 1998, editada por el Dr. Felipe San Martín, publicación científica que alcanzó progresivamente reconocimiento internacional gracias a la labor del Dr. Mario García que permitió el ingreso de la revista a importantes bases de datos e índices bibliográficos como Scopus, WOS, Scielo, Latindex, CAB-Abstract, entre otros.

Este logro posicionó a la RIVEP entre las principales revistas científicas veterinarias de América Latina y reflejó el compromiso de la Facultad con la excelencia académica y la difusión del conocimiento científico.

Durante este decenio la Facultad estuvo dirigida por los doctores Juan Espinoza y Felipe San Martín, cuyas gestiones evitaron las paralizaciones y tomas e impulsaron la modernización académica, el fortalecimiento del posgrado, el desarrollo de la investigación y la consolidación de la cooperación nacional e internacional, honrando los compromisos adquiridos. Asimismo, promovieron un clima institucional que permitió mantener la continuidad de las actividades académicas, cumplir los compromisos asumidos con estudiantes y docentes, fortalecer los vínculos con el sector productivo y ampliar los servicios especializados que la Facultad brindaba a la sociedad.

Al concluir este período, la Facultad de Medicina Veterinaria había consolidado un modelo de desarrollo sustentado en la calidad académica, la investigación científica y la cooperación internacional. La integración entre docencia, investigación, innovación y vinculación con el sector productivo fortaleció su liderazgo nacional y la proyectó como una institución de referencia en la educación veterinaria latinoamericana, sentando las bases para los procesos de acreditación y aseguramiento de la calidad que caracterizarían el decenio siguiente.

2006–2015

Cultura de la calidad, acreditación e internacionalización

El séptimo decenio de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos estuvo caracterizado por la consolidación de una cultura institucional orientada a la calidad académica, la investigación científica y la internacionalización. En un contexto de profundas transformaciones en la educación superior peruana, la Facultad fortaleció sus procesos de evaluación, modernizó su gestión académica y consolidó su liderazgo como una de las principales instituciones de formación veterinaria del país.

En concordancia con las políticas nacionales de aseguramiento de la calidad, se emprendió un amplio proceso de autoevaluación que involucró a docentes, estudiantes, egresados y personal administrativo. La revisión sistemática del currículo, los sílabos, las metodologías de enseñanza, los mecanismos de evaluación y los procesos de gestión permitió fortalecer la formación profesional y adecuarla a estándares nacionales e internacionales, sentando las bases para los posteriores procesos de acreditación de la carrera.

Uno de los acontecimientos más trascendentales del período fue la creación, en 2006, del Doctorado en Medicina Veterinaria, con el cual la Facultad completó una estructura integral de formación de posgrado conformada por programas de Segunda Especialidad, Maestría y Doctorado. Este logro consolidó a la institución como uno de los principales centros de formación de investigadores y especialistas en ciencias veterinarias del Perú y fortaleció significativamente su capacidad para generar conocimiento científico de alto nivel.

La investigación experimentó un notable crecimiento gracias al incremento de publicaciones científicas en revistas indexadas, la obtención de financiamiento mediante fondos concursables nacionales e internacionales y el desarrollo de proyectos interdisciplinarios en áreas como producción animal, enfermedades emergentes y reemergentes, salud pública veterinaria, inocuidad alimentaria, biodiversidad y conservación de especies. Este fortalecimiento consolidó a la investigación como uno de los pilares fundamentales del desarrollo institucional.

La proyección internacional de la Facultad también alcanzó un importante impulso mediante el establecimiento y fortalecimiento de convenios de cooperación con universidades, centros de investigación y organismos académicos de América, Europa y Asia. Estos vínculos facilitaron el intercambio de docentes y estudiantes, promovieron la ejecución de investigaciones colaborativas y ampliaron la participación de la Facultad en redes científicas internacionales, incrementando su visibilidad y reconocimiento en el ámbito académico.

En el marco del fortalecimiento del IVITA, el Consejo de Facultad reconoció oficialmente, en 2012, al fundo El Taro, ubicado en Huaral, como la Estación Experimental IVITA-Huaral. Esta decisión amplió la capacidad institucional para desarrollar actividades de docencia, investigación y extensión universitaria en la costa central del país, especialmente en las áreas de producción y sanidad animal.

La conducción institucional durante este decenio estuvo a cargo de los doctores Felipe San Martín, Armando González y Juan Espinoza, cuyas gestiones promovieron el fortalecimiento del posgrado, la consolidación de la investigación científica, la modernización de la gestión académica y la proyección internacional de la Facultad, preparándola para afrontar los nuevos desafíos de la educación superior.

El período culminó con la promulgación de la Ley Universitaria N.° 30220, el 9 de julio de 2014, que introdujo un nuevo marco normativo para las universidades peruanas y estableció mayores exigencias en materia de calidad, investigación, gobierno universitario y licenciamiento institucional. Gracias al trabajo desarrollado durante la década, la Facultad se encontraba en una posición favorable para responder a estos nuevos desafíos y fortalecer sus procesos de mejora continua.

Al concluir este séptimo decenio, la FMV Veterinaria había consolidado un modelo de desarrollo basado en la excelencia académica, la investigación científica, el fortalecimiento del posgrado y la cooperación internacional. La calidad dejó de ser únicamente un objetivo institucional para convertirse en un principio orientador de su quehacer académico, científico y de servicio a la sociedad, sentando las bases para los importantes logros alcanzados durante la década siguiente.

2016–2025

Acreditación, innovación y consolidación de la excelencia académica

El octavo decenio de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos estuvo marcado por la consolidación de una cultura de excelencia académica, el fortalecimiento de la investigación científica y la capacidad de adaptación frente a los nuevos desafíos de la educación superior y de la salud global. En un escenario caracterizado por rápidos avances tecnológicos, nuevas exigencias de calidad y profundas transformaciones sociales, la Facultad reafirmó su liderazgo como referente nacional en la formación de médicos veterinarios y en la generación de conocimiento científico.

Uno de los logros más trascendentes de este período, bajo la dirección de la Dra. Hermelinda Rivera,  fue la obtención, en 2017, de la acreditación otorgada por el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE), mediante la Resolución de Presidencia del Consejo Directivo Ad Hoc N.º 134-2017-SINEACE/CDAH-P. Este reconocimiento certificó el cumplimiento de los estándares nacionales de calidad y reflejó el compromiso permanente de la Facultad con la mejora continua de sus procesos académicos, administrativos y de gestión.

La pandemia ocasionada por la COVID-19 constituyó uno de los mayores desafíos enfrentados por la institución desde su creación. La rápida implementación de plataformas virtuales, estrategias de enseñanza remota y modalidades híbridas permitió garantizar la continuidad de las actividades académicas, de investigación y de extensión universitaria. La respuesta de docentes, estudiantes y trabajadores puso de manifiesto la capacidad de adaptación, innovación y resiliencia de la comunidad sanmarquina frente a una crisis sanitaria sin precedentes.

Durante este decenio se fortalecieron los sistemas internos de aseguramiento de la calidad y los procesos de evaluación permanente, promoviendo la innovación pedagógica mediante metodologías activas de aprendizaje, herramientas digitales y nuevas estrategias para la formación clínica y práctica. Paralelamente, se impulsó la construcción de una moderna infraestructura destinada a los programas de posgrado, inversión que ampliará la capacidad institucional para la formación de especialistas, maestros y doctores en ciencias veterinarias.

La investigación científica continuó consolidándose como uno de los principales pilares del desarrollo institucional. Se fortalecieron los laboratorios especializados, las clínicas veterinarias y las estaciones experimentales, al tiempo que se organizaron 20 grupos de investigación, favoreciendo el trabajo interdisciplinario y la articulación entre docentes, investigadores y estudiantes. Estas iniciativas impulsaron el desarrollo de proyectos en áreas prioritarias como enfermedades emergentes y reemergentes, inocuidad alimentaria, bienestar animal, biodiversidad, producción animal, biotecnología y salud pública veterinaria.

El IVITA continuó siendo uno de los principales soportes científicos de la Facultad. Sus estaciones experimentales ampliaron su capacidad de investigación mediante la implementación de modernos laboratorios y equipamiento de alta tecnología, fortaleciendo los estudios en sanidad animal, producción pecuaria, conservación de la biodiversidad y desarrollo sostenible, además de mantener una estrecha vinculación con las necesidades de las diferentes regiones del país.

La conducción institucional durante este período estuvo a cargo de los doctores Raúl Rosadio, Alfredo Delgado y Fernando Carcelén, cuyas gestiones promovieron el fortalecimiento de la calidad académica, la investigación científica, la innovación tecnológica y la modernización de la infraestructura, consolidando el posicionamiento nacional e internacional de la Facultad. Al arribar a su octogésimo aniversario, la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se presenta como una institución plenamente consolidada, reconocida por la calidad de sus egresados, el prestigio de sus investigadores y su permanente contribución al desarrollo de la medicina veterinaria, la salud pública, la producción animal y la conservación de los recursos naturales del Perú. Ocho décadas de trabajo continuo han convertido a la Facultad en un referente académico y científico cuya historia constituye, al mismo tiempo, una parte fundamental de la evolución de la medicina veterinaria.

Epílogo

La historia de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos es también la historia del desarrollo de la medicina veterinaria moderna en el Perú. Desde su creación en 1946, la Facultad ha acompañado las transformaciones científicas, sociales y productivas del país, adaptándose a los desafíos de cada época sin perder de vista su misión fundamental: formar profesionales de excelencia, generar conocimiento científico y contribuir al bienestar de la sociedad.

Cada uno de sus ocho decenios representa una etapa de construcción institucional. El primero estuvo dedicado a sentar las bases de la educación veterinaria universitaria; el segundo consolidó su liderazgo nacional con la creación del IVITA; el tercero expandió la investigación hacia las diversas regiones del país en medio de la reforma universitaria; el cuarto puso a prueba la fortaleza de la institución durante un período de crisis y permitió recuperar su identidad académica con el restablecimiento del régimen de facultades. El quinto impulsó la modernización científica y el nacimiento del posgrado; el sexto consolidó la renovación curricular, la internacionalización y la producción científica; el séptimo fortaleció la cultura de la calidad, la investigación y la formación doctoral; y el octavo reafirmó el compromiso de la Facultad con la excelencia académica, la innovación y el enfoque integral de Una Salud.

Este recorrido ha sido posible gracias al esfuerzo de generaciones de docentes, investigadores, estudiantes, trabajadores administrativos y egresados que, con su dedicación y compromiso, construyeron una institución que hoy es reconocida dentro y fuera del país. También ha sido fruto del liderazgo de sus decanos y autoridades, del trabajo pionero desarrollado en el IVITA, de la fortaleza de sus programas de pregrado y posgrado, y de una permanente vocación de servicio al desarrollo nacional.

Celebrar ochenta años no significa únicamente recordar el pasado, sino asumir la responsabilidad de proyectar el futuro. Los desafíos del cambio climático, las enfermedades emergentes y reemergentes, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad, el bienestar animal y la salud global demandan profesionales capaces de integrar la ciencia, la innovación y el compromiso social. En ese escenario, la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos está llamada a continuar liderando la formación de médicos veterinarios, la investigación científica y la generación de soluciones para el desarrollo sostenible del Perú.

Con la solidez que le otorgan ocho décadas de historia y el prestigio construido por su comunidad universitaria, la Facultad inicia una nueva etapa con la convicción de que la excelencia académica, la investigación, la innovación y el servicio a la sociedad seguirán siendo los pilares que orienten su desarrollo durante las próximas décadas.


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