TALLERES DEL IVITA: UNA EXPERIENCIA DE INTEGRACIÓN, INVESTIGACIÓN Y FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL (VH151)

Felipe San Martín H.
Docente Emérito de la UNMSM

Presentación

Los Talleres del IVITA surgieron en la década de 1990 como respuesta a un período de dificultades institucionales, originado por el cambio en la naturaleza y dependencia del Instituto establecido por el Estatuto de la UNMSM de 1984. A partir de 1992, la nueva dirección impulsó la recuperación de la integración entre las estaciones experimentales y la sede central, mediante reuniones periódicas que posteriormente se institucionalizaron como los Talleres del IVITA.

Estos encuentros permitieron intercambiar experiencias, evaluar los avances de las investigaciones, formular nuevos proyectos y fortalecer la coordinación con la Facultad de Medicina Veterinaria. Posteriormente, se incorporó la participación estudiantil, vinculando la investigación con la formación profesional y la elaboración de tesis.

El IVITA y una etapa de cambio institucional

De acuerdo con el Estatuto Universitario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) de 1984, el Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA) dejó de tener la condición de instituto de investigación bajo la dependencia directa y exclusiva de la Facultad de Medicina Veterinaria (FMV). En su lugar, pasó a convertirse en un centro de investigación con la participación adicional de la Facultad de Ciencias Biológicas.

Como consecuencia de este cambio, el IVITA pasó a depender del Vicerrectorado Académico y dejó de estar bajo la conducción directa de la FMV. Esta modificación generó malestar e inquietud entre los docentes de la Facultad, debido a que el IVITA había sido creado y, mantenido históricamente una estrecha relación académica, científica y administrativa con ella.

En 1991, ante los reclamos existentes, el vicerrector académico, matemático Dr. Francisco Piscoya, asumió directamente la Dirección del IVITA, convirtiéndose en el primer director que no pertenecía a la plana docente de la Facultad.

Esta situación se mantuvo durante aproximadamente un año. Ante la persistencia de los reclamos y la demanda de los docentes de la FMV, se convocó a elecciones para elegir al nuevo director del IVITA entre sus propios miembros. Cabe recordar que, desde la elección del Dr. Sato como director del IVITA, en 1978, no se había realizado un proceso electoral para la conducción de la institución.

Fue así como, en 1992, el suscrito asumió la Dirección General del IVITA, después de atravesar un período particularmente difícil y complejo, que he relatado en párrafos anteriores y en otros escritos (Creación del IVITA (VH 37)).

Recuperar la integración del IVITA

El nuevo escenario planteaba no solo el desafío de recuperar la estabilidad institucional, sino también el de establecer vínculos entre las diferentes estaciones experimentales y fortalecer su articulación con la sede central del IVITA, ubicada en Lima. Al mismo tiempo, de evaluar las actividades académicas, de investigación y proyección social y mejorar la gestión administrativa. De este modo, se inició una etapa de mayor tranquilidad institucional y de recuperación integral del Instituto.

Una de las primeras acciones consistió en visitar las diferentes estaciones experimentales para conocer directamente sus actividades, identificar sus principales problemas y recoger las inquietudes de sus integrantes. Estas visitas permitieron constatar que, además de las dificultades materiales y administrativas, existía la necesidad de mejorar la comunicación entre las estaciones y recuperar una visión institucional común.

La experiencia permitió reconocer que las estaciones no debían funcionar como unidades aisladas, sino como componentes de una institución integrada, con objetivos científicos y académicos compartidos. Era necesario, por tanto, generar espacios permanentes de encuentro, intercambio y coordinación.

De las reuniones de coordinación a los Talleres del IVITA

Como parte de este proceso, en 1993 se realizó la primera reunión de los coordinadores (denominación que entonces recibían los responsables de las estaciones) con la alta dirección del IVITA. El encuentro tuvo lugar en la Estación IVITA-El Mantaro.

La experiencia fue considerada positiva, pues permitió conocer directamente la situación de cada estación, intercambiar experiencias y discutir problemas comunes. Por ello, al año siguiente, en 1994, se realizó una segunda reunión en la Estación IVITA-Marangani.

Los resultados de estas primeras reuniones llevaron a la decisión de institucionalizar este tipo de encuentros con todos los investigadores de la FMV, con una periodicidad anual y bajo una nueva modalidad: los Talleres del IVITA.

Los Talleres fueron concebidos como espacios de encuentro entre los integrantes de las diferentes estaciones experimentales y los investigadores de la sede de Lima. Su propósito era intercambiar experiencias, presentar los avances de los proyectos de investigación en ejecución y discutir propuestas para nuevos proyectos.

Su finalidad iba más allá de una simple reunión informativa. Se buscaba establecer un espacio permanente de comunicación, coordinación, evaluación y planificación de la actividad científica del IVITA, fortaleciendo simultáneamente la identidad institucional y el sentido de pertenencia de sus integrantes.

Los Talleres como espacio de articulación con la Facultad

Ante las constantes demandas de los miembros de la FMV, el Estatuto de la UNMSM de 1999 modificó nuevamente la situación institucional del IVITA, revirtiendo su condición de centro de investigación y restituyéndole su naturaleza original de instituto de investigación de la FMV. De esta manera, se consolidó su retorno a la dependencia exclusiva de la Facultad, condición que se ha mantenido hasta la actualidad y que se encuentra respaldada por el marco normativo vigente de la Universidad.

Asimismo, se incorporaron oficialmente al IVITA todas las unidades de investigación de la sede de Lima de la FMV, ampliando y fortaleciendo su carácter integrador. De este modo, el IVITA se convirtió en el único instituto de investigación de la FMV.

En este nuevo contexto institucional, los Talleres adquirieron una dimensión más amplia. Además de reunir a los responsables de las diferentes estaciones experimentales, promovieron encuentros entre la Dirección General y los directores de las estaciones, junto con el decano y los responsables administrativos de la FMV.

Estos espacios permitieron abordar conjuntamente los aspectos académicos, administrativos y operativos que incidían en el desarrollo de las actividades de investigación. De esta forma, los Talleres se convirtieron en un importante mecanismo para reconstruir y fortalecer la articulación entre el IVITA y la Facultad, después de un período en el que los cambios normativos habían debilitado esta relación histórica.

La integración buscaba, sin embargo, ir más allá de una simple dependencia administrativa. Su propósito fundamental era recuperar una articulación académica, científica y formativa que permitiera vincular estrechamente la investigación desarrollada tanto en las estaciones experimentales como en las unidades de la sede de Lima con la enseñanza, la formación profesional, las tesis de los estudiantes y las actividades de proyección social de la FMV.

En este sentido, los Talleres contribuyeron a consolidar una concepción del IVITA como un sistema integrado de investigación, en el que sus estaciones y unidades académicas compartían objetivos, experiencias y responsabilidades, fortaleciendo así su contribución al desarrollo científico de la Facultad.

Los estudiantes y la investigación: una nueva dimensión de los Talleres

A comienzos del presente siglo, por iniciativa conjunta de las direcciones del IVITA y de la Escuela Académico-Profesional de Medicina Veterinaria, se planteó incorporar al plan de estudios la asignatura: Seminario de Metodología de la Investigación en Ciencias Veterinarias.

El primer docente responsable de esta asignatura fue el ex decano y profesor emérito Dr. César Novoa M. y participaron docentes de todos los departamentos académico de la FMV con amplia experiencia en investigación.

La incorporación de esta asignatura abrió una nueva posibilidad de vinculación entre la formación de los estudiantes y la actividad científica desarrollada por el IVITA. A partir de entonces, la participación estudiantil quedó estrechamente relacionada con los Talleres del IVITA durante más de dos décadas.

En estos encuentros, los estudiantes tuvieron la oportunidad de presentar y defender sus propuestas de tesis ante docentes e investigadores, y recibieron observaciones, sugerencias y aportes que contribuyeron a mejorar sus proyectos.

De esta manera, los Talleres trascendieron el ámbito interno del IVITA y se transformaron también en espacios de formación científica para los futuros médicos veterinarios.

Una experiencia que trascendió su tiempo

Los Talleres del IVITA representaron mucho más que reuniones periódicas de trabajo. Constituyeron una estrategia institucional orientada a recuperar la integración del Instituto, fortalecer su identidad y restablecer los vínculos entre sus estaciones experimentales y la FMV.

En un período marcado por dificultades institucionales, económicas y administrativas, la creación de estos espacios permitió recuperar progresivamente la comunicación entre quienes trabajaban en las diferentes estaciones y construir una visión más integrada de la investigación.

Su importancia radicó también en haber acercado la investigación a la enseñanza, particularmente, mediante la participación de los estudiantes en la presentación de sus propuestas de tesis.

En perspectiva, los Talleres del IVITA pueden considerarse una experiencia de gestión académica que contribuyó a revitalizar la actividad científica, fortalecer la cooperación interna y consolidar nuevamente al IVITA como un componente fundamental de la investigación de la FMV-UNMSM.

Epílogo

Los Talleres del IVITA constituyen una experiencia institucional cuyo valor trasciende las circunstancias y el período en que fueron creados, hace ya 34 años. Surgieron en un contexto particularmente difícil, pero respondieron a una necesidad fundamental: recuperar la comunicación, fortalecer la integración y reafirmar el sentido de pertenencia en una institución científica cuyas estaciones se encuentran distribuidas en diferentes regiones del país.

Su continuidad permitió convertir las dificultades en oportunidades de encuentro y colaboración, favoreciendo, progresivamente, una mayor articulación entre la investigación y la enseñanza. La participación de docentes y estudiantes amplió su alcance y significado, transformándolos también en espacios de formación científica, intercambio académico y construcción colectiva de conocimientos. Al mismo tiempo, contribuyeron a consolidar una concepción de la investigación no como una actividad complementaria, sino como uno de los pilares fundamentales de la FMV, estrechamente vinculada con la docencia, la innovación y el compromiso con la sociedad.

En retrospectiva, los Talleres constituyen un capítulo significativo en la historia del IVITA y de la investigación veterinaria en San Marcos. Más que una actividad periódica, representaron una estrategia de integración institucional que permitió mantener unidos a quienes, desde diferentes lugares del país, compartían una misma misión científica y académica. Su legado conserva plena vigencia y ofrece, aún hoy, una valiosa referencia sobre la importancia de dialogar, integrar esfuerzos y construir colectivamente el futuro de la investigación veterinaria.


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