Felipe San Martín H. Docente Emérito de la UNMSM

Presentación: La presente entrevista recoge el testimonio del Mag. Guillermo Leguía Puente, destacado médico veterinario peruano y referente en parasitología animal y salud pública. A través de sus recuerdos formativos, vivencias en el IVITA, experiencia académica y gestión universitaria, ofrece una reflexión sobre los desafíos enfrentados, los logros alcanzados y la evolución de la medicina veterinaria en el Perú, así como un mensaje orientador para las nuevas generaciones.
El Dr. Guillermo Leguía Puente, médico veterinario peruano nacido en Morococha, provincia de Yauli, Junín, es una figura destacada de la medicina veterinaria nacional, especialmente en el campo de la parasitología animal y la salud pública veterinaria. Realizó sus estudios escolares en Morococha y Huancayo, e ingresó en 1962 a la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), donde obtuvo el grado de Bachiller en 1966 y el título profesional en 1967. Posteriormente, entre 1977 y 1979, cursó la Maestría en Ciencias en Parasitología Animal en el University College of North Wales, Reino Unido.

Su carrera académica se desarrolló inicialmente en la UNMSM, donde fue ayudante alumno, docente investigador, responsable del Laboratorio de Parasitología y coordinador de diversas unidades académicas y técnicas, incluyendo el Instituto de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA) en sus sedes Piura y El Mantaro, así como el Departamento de Salud Animal y Salud Pública. Tras su retiro en 1996, incursionó en la actividad privada y la docencia universitaria, desempeñándose también en cargos directivos en la industria farmacéutica veterinaria.
Entre los años 2000 y 2011, se incorporó a la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), donde ejerció como docente y ocupó importantes cargos de gestión académica, tales como jefe de departamento, director de posgrado, director de investigaciones, vicedecano y decano. Desde 2012 hasta 2024, continuó su labor docente y de gestión en la Universidad Ricardo Palma como profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias y Deontología Veterinaria y director de la Escuela de Medicina Veterinarias.
El Mag. Leguía complementó su formación con pasantías y estudios de especialización en Europa, África y América Latina, participando activamente en la red internacional SAPUVET, orientada al fortalecimiento de la salud pública veterinaria. Es autor de libros, capítulos y numerosos artículos científicos, consultor de organismos internacionales como la FAO y receptor de múltiples reconocimientos, incluyendo las distinciones de Profesor Emérito en la UNMSM y la UPCH, que consolidan su legado académico y científico.


La trayectoria del Dr. Guillermo Leguía Puente revela una vida consagrada a la docencia, la investigación y la gestión académica, marcada por el rigor científico, el compromiso ético y la vocación de servicio. Su legado trasciende los descubrimientos y cargos desempeñados: se proyecta en generaciones de profesionales formados bajo su guía y en una visión integradora de la medicina veterinaria como pilar de la salud pública y del desarrollo nacional.
ENTREVISTA
1, ¿Que lo motivo a seguir la carrera de Medicina Veterinaria?
En 1960 ingreso a la Facultad de Medicina de La Universidad Nacional de Trujillo. Mi aspiración cuando egreso de secundaria fue de ser Medico Humano y estudiar en La Universidad de San Fernando de Lima, en esa época ingresar a San Marcos era muy difícil, razón por lo cual ingrese a La Facultad de Medicina de La Universidad Nacional de Trujillo con la esperanza de realizar mi traslado posterior a La Facultad de San Fernando. Sin embargo, las cosas se complicaron y después de casi dos años de estudios en premédicas se me presento la oportunidad de trasladarme a Lima, pero a Veterinaria. Sinceramente, hasta ese momento nunca había escuchado sobre esta profesión. Ocurría que a nivel nacional había solo una Facultad de Veterinaria en Lima y tanto en Trujillo, Ica y Cuzco había las Pre Veterinarias y los alumnos luego concursaban para entrar a la Facultad de Veterinaria de Lima que ofrecía pocas plazas y todos los años se generaban problemas con los estudiantes de provincias. El Rector Luis Alberto Sánchez el año 1962 llega a un acuerdo de eliminar las Pre Veterinarias en Provincias y todos los ingresantes de ese año fueron incorporados a la Pre Veterinaria de Lima. Ica decidió crear su facultad no así Cuzco ni Trujillo. Fue así el año 1962 inicio mis estudios en la Facultad de Veterinaria y realmente para mí fue una gran experiencia ya que La Facultad situada en Salamanca lucia completamente hermosa porque recién se había inaugurado y al llevar los cursos en los años siguientes me relacioné con excelentes docentes que me hicieron comprender que un médico humano cura a los humanos, pero los veterinarios curamos la humanidad y descubrí que eso era precisamente lo que buscaba
2. ¿Como fue su ingreso a la facultad de Medicina Veterinaria y como recuerda su etapa como estudiante Universitario?
Como lo mencione anteriormente mi ingreso a la Facultad de Veterinaria de San Marcos fue mediante traslado de La Universidad Nacional de Trujillo el año 1962.
Durante mis primeros años como estudiante pude ver que la Facultad era un crisol de las diferentes razas y procedencia de los estudiantes que en su mayoría eran de los diferentes departamentos del Peru, además alrededor del 90 % eran varones y un 10 % mujeres. Al inicio me chocó bastante el hecho de que en el curso de anatomía cada estudiante tenía que formolizar y tener las piezas óseas de un perro, lo que significó capturar perros callejeros, muchos de ellos tenían dueño, y ser sacrificados clandestinamente. Igualmente, la biblioteca no estaba bien equipada, había pocos libros de las diferentes asignaturas y para superar este problema algunos estudiantes dominaban la caligrafía y tomaban apuntes de los cursos y luego publicaban lo mencionado por el docente en copias a precios asequibles. También cursos que requerían mucha memoria y otros en que al profesor no se le entendía o sencillamente sus clases eran aburridas, En contraposición a estas situaciones había docentes como el Dr. Cuba Caparró, Médico Humano que explicaba su curso con una claridad, ejemplos, gráficos, etc., que captaba la atención de todos, lo mismo sucedía con el Dr. Manuel Moro, Dante Castagnino, Eddo Caletti, Augusto Vallenas, Ruiz Urbina, De La Vega, Fernández Baca, Quiterio Núñez, Ricardo Valdivia, Gustavo Ayllón, Hans Andresen, Wilfredo Calderón y Carlos Guerrero.
También había una cordialidad y respeto entre docentes y alumnos, además de un comedor universitario para docentes y alumnos con buena infraestructura y atención.
El IVITA que en esa época tenía un Director Nacional, el Dr. Manuel Moro Sommo, y Un Director Internacional, el Dr. Patrick Guilbride, me dieron la oportunidad de realizar prácticas en Pucallpa, Huancayo, Puno y mi internado en Iquitos. Fue también relevante la creación de la Escuela de Postgrado, a nivel internacional, por el Dr. Ruiz Urbina Decano de la Facultad.
3. ¿Qué docentes marcaron su formación y porqué?
Los docentes que marcaron mi formación profesional fueron el Dr. Carlos Guerrero que me convocó a laborar como Jefe de Prácticas de Parasitología en 1967 y empecé mi formación como docente y profundizar mis conocimiento en el curso y diseñar y ejecutar proyectos de investigación ,ya sea como co autor y autor, también el Dr. Manuel Moro Sommo que me solicitó ser coordinador de la Estacion del IVITA en Piura y posteriormente solicitar mi incorporación a la Estacion Principal de Altura en Huancayo y realizar investigaciones sobre Fasciola hepática, Hidatidosis y Neumogastroenteritis verminosa en ovinos, vacunos y camélidos sudamericanos, además, de gestionar una beca por la FAO para realizar mi maestría y, el Dr. Ian Herbert quien fue mi Asesor durante mis estudios de maestría en Gran Bretaña ampliando mis conocimientos sobre enfermedades parasitarias y me introdujo a realizar investigaciones prácticas y de repercusión en la vida real.
4. ¿Cómo fueron sus primeros años como médico veterinario?
Realmente percibí muchos desafíos. Empezar a ser docente no es solo asumir un puesto, es entrar en una vocación con doble responsabilidad: formar personas y producir conocimiento. Suele significar varias cosas profundas: En la parte académica implica pasar de saber a saber enseñar no basta dominar un tema el reto es transmitir conocimientos con claridad y rigor, formar criterio, ética y pensamiento crítico en los estudiantes, convertirse en referente, el docente influye no solo en lo que el alumno aprende, sino en cómo piensa y cómo actúa profesionalmente. En lo personal, fue una etapa de aprendizaje intenso, de humildad, de crecimiento y asumir un compromiso permanente de actualización porque el aula también enseña al docente. En la parte de investigación el docente deja de ser solo un transmisor y se convierte en generador de conocimientos, investigar significa cuestionar lo establecido, buscar respuestas nuevas o mejorar lo existente y contribuir al avance de la disciplina y la solución de problemas reales que afectan a los animales a nivel local y/o regional y vincular la investigación con la docencia fin de enseñar con evidencia, con datos propios y con experiencia científica.
Mi traslado a la Estación del IVITA en El Mantaro me puso en contacto con la realidad de las zonas rurales y pude ver la extrema pobreza de las comunidades campesinas (Fotografía 6) y traté dar lo mejor de mí para que a través de mis investigaciones se pudiera mejorar esta situación.
Sin embargo, me tocó vivir lo más trágico del país, el terrorismo de sendero luminoso que paralizó mis investigaciones al arriesgar mi vida en Huancavelica donde viajaba al Camal para obtener muestras de músculos de alpaca y militares quisieron detenerme por tener mi carnet de San Marcos, La SAIS Picotani en Puno donde en mi viaje con el Gerente nos emboscaron en Putina guerrilleros con pasamontañas y amenazaron con eliminarnos, felizmente la SAIS pagaba cupos, pero me robaron todo el dinero que portaba.
En la misma Facultad sufrí las amenazas de ser eliminado por un grupo de estudiantes senderistas si no retiraba la moción que había planteado en el Consejo de Facultad, presidida por el Decano, Dr. Meini Sponza, de que los estudiantes que seguían estudiando a pesar de haber sido desaprobados por más de cuatro años siguieran como alumnos. Por otro lado, las permanentes tomas de la Facultad por alumnos y empleados, en los 70 y 80 del siglo pasado, produjeron la pérdida de varios semestres académicos. Además, en ese período hubo un deterioro de nuestros salarios que de $ 1,000 dólares que ganaba al principio bajaron a $ 400 dólares.
5. ¿Cuáles han sido los principales desafíos, hitos o logros en su trayectoria profesional?
A lo largo de mi trayectoria profesional como médico veterinario, uno de los mayores desafíos fue adaptarme a los constantes cambios científicos y normativos del sector, así como la limitada valorización del rol del médico veterinario en la salud pública y el desarrollo del país. Estos retos me impulsaron a fortalecer mi formación continua y a promover una visión integral de la profesión bajo el enfoque de Una Salud. Entre los hitos más relevantes se encuentra el descubrimiento de una nueva especie de coccidias en alpacas al que lo denominé Eimeria ivitaensis en honor al IVITA y una nueva especie de sarcocystis en alpacas y que de acuerdo a la Asociación Mundial de Nomenclatura Zoológica se denominó Sarcocystis lamacanismi. Igualmente mi participación activa en espacios académicos, técnicos e institucionales vinculados a las enfermedades parasitarias, las zoonosis y la salud pública veterinaria y la articulación intersectorial lo cual contribuyó al intercambio de conocimientos y experiencias a nivel nacional e internacional, favoreciendo el diálogo entre facultades, profesionales y organismos relacionados con la prevención de enfermedades y la protección de la salud colectiva tanto a nivel local como internacional.
Como parte de mis logros profesionales, destaco el llegar a ocupar el Decanato en La Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de La UPCH durante dos periodos por 6 años y La Dirección de La Escuela de Medicina Veterinaria de la URP durante 12 años. Los cargos que ocupe en el Sector Privado Como Manager de Los productos veterinarios en CIBA GEYGY y NOVARTIS me permitieron ampliar mis conocimientos de marketing, técnicos, habilidades estratégicas y destrezas comerciales. No es solo saber de productos, sinoconectar ciencia, mercado y negocio. Esto me permitió manejar con mayor destreza la Gestión como decano al combinar mis conocimientos académicos y comerciales. Las Universidades Privadas son empresas que tienen como clientes a los estudiantes a quienes deben brindar una formación de alta calidad actualizada y especializada.

6. ¿Cómo evalúa la evolución de la Medicina Veterinaria en el Perú en las últimas décadas? ¿Y qué falta fortalecer la profesión veterinaria en el país?
En las últimas décadas, la medicina veterinaria en el Perú ha experimentado una evolución significativa por los cambios en la producción pecuaria, el crecimiento urbano, la globalización del comercio agroalimentario y una mayor conciencia sobre la salud pública y el bienestar animal. Esta evolución ha permitido ampliar el campo de acción del médico veterinario, consolidándolo como una clave profesional en la seguridad alimentaria, la sanidad animal, la salud pública veterinaria y, más recientemente, en el enfoque de Una Sola Salud (One Health).También, ahora el 95% de estudiantes que estudian veterinaria son mujeres se dice porque ellas tienen más sensibilidad, cuidado y empatía con los animales, además a estar más ligada a la clínica de mascotas, animales exóticos, salud pública y bienestar animal.
Desde 1990 en el país y como consecuencia de la globalización que diariamente produce nuevos conocimientos y tecnologías se produjo una proliferación de facultades de medicina veterinaria a nivel nacional, tanto nacionales como particulares, por otro lado, la internacionalización de los servicios educativos facilitó una mayor cobertura territorial y disponibilidad de profesionales. Asimismo, se han logrado avances importantes en el control y erradicación de enfermedades en animales, en la inspección sanitaria de alimentos de origen animal, el bienestar animal y en el desarrollo de la clínica de animales de compañía, especialmente en las principales ciudades del país. La creación y fortalecimiento de instituciones como el SENASA ha sido fundamental para mejorar la sanidad animal y cumplir estándares sanitarios internacionales.
Sin embargo, este crecimiento no siempre ha ido acompañado de una planificación adecuada ni de una mejora homogénea en la calidad de la formación profesional. Persisten brechas importantes entre las universidades, limitaciones en infraestructura, personal docente calificado, escasa investigación aplicada y una articulación débil entre la academia, el Estado y el sector productivo. Además, el reconocimiento del rol estratégico del médico veterinario en salud pública aún es insuficiente, tanto a nivel normativo como presupuestal. También La SUNEDU, ahora en manos de los Rectores de Universidades Nacionales y Privadas, ha retrocedido en los requisitos de Licenciamiento ya que ha ampliado el plazo para que universidades No Licenciadas pueden hacerlo, también el Congreso aprobó una ley que dispone como opcional el tener título de Maestría y Doctorado para enseñar en las universidades y en la promoción de los docentes.
El Colegio Médico Veterinario del Perú debe insistir para que el Congreso apruebe que los docentes que tienen títulos de Especialidad puedan enseñar en la universidad, como lo ha hecho Medicina Humana, ya que los mejores especialistas en los diferentes campos, no pueden hacerlo y solo algunos de ellos poseen los Grado de Maestría o Doctorado pero son contratados con salarios muy bajos y por lo que lo hacen más por amor a la profesión.
Para fortalecer la profesión veterinaria en el Perú, es necesario abordar varios aspectos claves. En primer lugar, se requiere una mejora sustancial en la calidad de la formación universitaria, promoviendo procesos de acreditación exigentes, actualización curricular, permanente y mayor énfasis en competencias prácticas, investigación y ética profesional.
En segundo lugar, es indispensable reforzar el posicionamiento del médico veterinario dentro de las políticas públicas, especialmente en salud pública, inocuidad alimentaria, control de zoonosis, defensa del medio ambiente y gestión de emergencias sanitarias. Asimismo, resulta fundamental fortalecer los colegios profesionales y las asociaciones científicas, de modo que cumplan un rol más activo en la defensa del ejercicio profesional, la educación continua y la formulación de propuestas técnicas para el Estado. La promoción de la investigación científica, el acceso a financiamiento y la integración del enfoque One Health deben convertirse en pilares del desarrollo futuro de la profesión.
Actualmente, la Inteligencia artificial (IA) cumple un rol fundamental como herramienta de apoyo al aprendizaje y a la enseñanza al permitir una formación más personalizada, interactiva y mejorar la calidad del aprendizaje formando profesionales con mejor criterio clínico, pensamiento crítico y enfoque en salud pública, sin perder la base ética y humana de la profesión.
En conclusión, la medicina veterinaria en el Perú ha avanzado de manera importante en las últimas décadas, pero enfrenta aún desafíos estructurales tanto académicos como de investigación que limitan su pleno desarrollo. Superar estas limitaciones permitirá no solo fortalecer la profesión veterinaria, sino también contribuir de manera más efectiva a la salud de la población, al desarrollo sostenible del país y a la protección del patrimonio sanitario nacional.
7. ¿Qué mensaje les daría a las nuevas generaciones de médicos veterinarios?
A las nuevas generaciones de médicos veterinarios del Perú, les diría que han elegido una profesión noble, exigente y profundamente humana. La medicina veterinaria no es solo una carrera es un compromiso con la vida, con la salud animal, con la salud pública y con el bienestar de nuestra sociedad.
El Perú necesita veterinarios preparados, éticos y sensibles a su realidad: al pequeño productor, al campo, a la ciudad, a la biodiversidad que nos distingue y a los grandes retos sanitarios de un mundo cada vez más interconectado. Hoy más que nunca, el rol del médico veterinario es clave bajo el enfoque de Una Salud, donde la salud animal, humana y ambiental van de la mano. Mantenerse al día con los últimos avances académicos y tecnológicos no es solo una opción, sino una necesidad. Abracen la ciencia, la tecnología y la investigación, pero sin perder la vocación de servicio, la humildad y el respeto por la vida en todas sus formas. El conocimiento sin ética no construye y la experiencia sin compromiso no deja huella. Sean orgullosos de su profesión y del país al que sirven. Cada acto profesional bien hecho, por pequeño que parezca, fortalece la confianza de la sociedad en la medicina veterinaria. El futuro de nuestra profesión está en sus manos ejérzanla con pasión, responsabilidad y amor por el Perú.

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