APUNTES CORTOS: Desafíos y Éxitos del IVITA en los 90 (VH134)

Felipe San Martín H. Docente Emérito de la UNMSM

Presentación: Durante la década de 1990, la investigación en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a través del Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA), enfrentó serias dificultades derivadas de diversos factores, los cuales se describen en la presente nota. No obstante, se emprendió un proceso de reactivación integral que permitió preservar la continuidad, fortalecer la institucionalidad y mantener el dinamismo de la actividad académica y científica.

Desde su fundación la investigación ha constituido una actividad intrínseca y sustantiva de la vida institucional de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNMSM. En la década de 1960 la facultad crea el Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA), cuyas estaciones principales fueron estratégicamente establecidas en diversas regiones del país: la Costa, la Sierra  (tanto en el Valle Andino como en el Altiplano) y la Selva.

Sin embargo, a inicios de la década de 1990, la situación de las estaciones del IVITA y su articulación con la sede central en Lima era sumamente precaria. Esta problemática obedecía, en parte, a los cambios introducidos por la nueva Ley Universitaria, al impacto del terrorismo que afectaba al país y a la profunda crisis económica nacional, la cual repercutió gravemente en la universidad. Asimismo, la considerable disminución del financiamiento internacional destinado a proyectos agropecuarios afectó de manera directa el funcionamiento y la sostenibilidad institucional del IVITA.

Durante este período, el IVITA dejó de depender exclusivamente de la Facultad de Medicina Veterinaria y su dirección experimentó cambios en su estructura de gestión. La UNMSM lo reconoció como Centro de Investigación, quedando bajo la responsabilidad del Vicerrectorado Académico y con un Comité Directivo integrado por representantes de las Facultades de Medicina Veterinaria y de Ciencias Biológicas. Esta situación fue superada hacia fines de la década.

Durante esos años ejercieron la dirección los doctores Ricardo Valdivia (1989–1990), Marcelo Rojas (1990–1991) y, posteriormente, tras el correspondiente proceso electoral, quien suscribe (1992–2001).

En este período se impulsó un sostenido proceso de reactivación de la investigación. Se fortaleció la articulación entre las estaciones experimentales y la sede central en Lima, y se instauraron, por primera vez, reuniones anuales de investigación con la participación de los coordinadores de las estaciones y la dirección del IVITA, las cuales posteriormente se ampliaron a todos los investigadores. Asimismo, se dispuso que el IVITA constituyera la única Unidad Académica de Investigación de la Facultad, integrando en su estructura tanto los programas desarrollados en las estaciones como los correspondientes a áreas tales como Patología General, Patología Aviar, Patología Clínica y Clínica de Animales Menores y Mayores.

Se otorgó especial prioridad a las tesis de pregrado y posgrado como eje fundamental de la producción científica, consolidándolas como un componente sustantivo del quehacer académico. Asimismo, las estaciones del IVITA fueron incorporadas como campos obligatorios para las prácticas preprofesionales y clínicas, contribuyendo a una formación integral del estudiante y a un conocimiento amplio y directo de la problemática veterinaria nacional. Paralelamente, se fortaleció la revista científica institucional, actualizando su denominación de Revista de Investigación Pecuaria a Revista de Investigación Veterinaria Peruana, en concordancia con su renovado enfoque y proyección académica.

En resumen, esta década se caracterizó por una intensa labor orientada a superar los difíciles momentos que atravesaban el país y la universidad. Es importante destacar que la Facultad nunca paralizó sus actividades académicas, de estudiantes, docentes y personal administrativo, preservando así la continuidad de su producción científica y de su vida institucional.

La experiencia del IVITA en los años noventa demostró que, aun en contextos de crisis institucional, económica y social, es posible sostener y revitalizar la investigación científica mediante un liderazgo firme, integración académica y compromiso colectivo.


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