Desafíos y Evolución en la Medicina Veterinaria: Perspectiva del Dr. Samamé (VH129)

Presentamos la entrevista realizada al Dr. Hugo Aldo Samamé Beltrán. El Dr. Samamé, nacido en Lima, estudió la primaria en la Escuela Experimental (hoy CE Diego Ferrer), la secundaria en la Gran Unidad Escolar “Bartolomé Herrera”. Obtuvo su título de Médico Veterinario en 1963 en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y su grado de Maestría en Medicina Preventiva en la Universidad de California, Davis, EE.UU. El Dr. Samamé ha sido docente en la UNMSM por alrededor 30 años y posteriormente en varias Escuelas Veterinarias de Lima.

ENTREVISTA

  1. ¿Podría contarnos brevemente sobre su formación y trayectoria en la medicina veterinaria?

Ingreso a la Facultad de Medicina Veterinaria (FMV) de la Universidad Nacional de San Marcos (UNMSM) en 1958. De 1962 a1963 desempeñé el cargo de Ayudante-alumno de la Cátedra de Bacteriología y Virus en la FMV-UNMSM. Egreso en la Promoción 1963 de la FMV-UNMSM “Carlos Chávez García”. Obtuve el grado de Bachiller en Medicina Veterinaria y Título de Médico Veterinario en 1964. Contratado como Asistente a Dedicación Exclusiva apoyé en cursos a cargo de la cátedra y en la investigación de temas relacionados a Microbiología y Enfermedades Infecciosas para la FMV y el Instituto Veterinario de Investigaciones Tropicales y de Altura (IVITA). Concursé para la plaza de Profesor Auxiliar (1968) luego de retornar de la beca de entrenamiento en Microbiología/Virología-Enfermedades infecciosas en bovinos en el Animal Health Research Laboratory, Parkville, Victoria. Division of Animal Health, Commonwealth Scientific and Industrial Research Organization (SCIRO), Australia. (1966-1968); y me incorporé a la línea investigaciones en enfermedades infecciosas, con énfasis en las enfermedades respiratorias virales y rabia para la FMV y el IVITA. En 1969, realicé una consultoría para el Banco Internacional para el Desarrollo en la organización de la Cátedra de Bacteriología en la Facultad de Medicina Veterinaria “Benjamin Burella” de la Universidad Autónoma “Gabriel René Moreno”, Santa Cruz, Bolivia.   En junio- julio,1972, asistí al curso de Virología Básica, en la Universidad de Chile, Santiago de Chile; en agosto, realicé una pasantía en el Centro Panamericano de Zoonosis (CEPANZO, Organización Panamericana de la Salud, OPS/OMS), Argentina, sobre Inmunofluorescencia aplicada a la rabia, lográndose establecer el Laboratorio de Diagnóstico de Rabia referente para su control en la FMV-UNMSM. De 1974 a 1976, asistí al programa de maestría en Medicina Preventiva, en la Universidad de California, Davis. EE.UU. En junio de 1977, asistí al curso “Epidemiology of Animal Disease” en la Universidad de Guelph, Ontario, Toronto, Canadá.

En 1990 cesé de la UNMSM. En 1995 fui Consultor en Salud Pública Veterinaria de la OPS*/OMS a cargo del Proyecto Peruano de Primatología “Manual Moro Sommo”, en Iquitos y el Proyecto “Protección de los Alimentos de Expendio en la Vía Publica, Restaurantes y Similares”, en Lima.

En 1966 fui Invitado por los Drs. Guillermo Meini Sponza, Felícita Chang Say-Yon y Pedro Yi Araujo para conformar la comisión para la creación de la Facultad de Medicina Veterinaria (más tarde, Facultad de Ciencias Agropecuarias) de la Universidad Alas Peruanas (UAP). Esta facultad se inició el segundo semestre de 1996 y fue la primera en una universidad particular en Lima; debido a la gran demanda de la profesión Médica Veterinaria fue incluida dentro de las primeras cinco facultades de la UAP.

Fui docente en la Escuela de Medicina Veterinaria, como parte de la Facultad de Ciencias Biológicas, de la Universidad Ricardo Palma (URP). Colaboré con los Drs. Guillermo Meini Sponza y Jesús Miguel Gutiérrez Reyes en la elaboración del proyecto de esta Escuela que inició sus actividades en el segundo semestre del 2008. Colaboré con la URP hasta diciembre del 2024. También colaboré en posgrado en la Facultad de Tecnología Médica de la Universidad Federico Villarreal.

Durante mi labor como docente estuve a cargo de los cursos de pre-grado en las áreas de Microbiología, Bromatología, Inmunología, Virología, Enfermedades infecciosas, Epidemiología, Ecología y Bioestadística, primariamente en la FMV, en la Facultad de Medicina “San Fernando” y en la Facultad de Ciencias Biológicas de la UNMSM, también enseñé en la Universidad Gabriel René Moreno, Bolivia, Universidad Nacional San Luis Gonzales de Ica (UNICA), y en las UAP y URP.

  • ¿Qué lo motivó a elegir esta profesión?

Mi familia proviene del norte del Perú, en esa zona del país se acostumbra a la cría de animales no solo en la parte rural sino en ambientes peri-urbanos por lo cual desde muy temprano tuve contacto con diferentes especies de animales domésticos; asimismo, es práctica generalizada el beneficio domiciliario de ellos. Tuve la oportunidad de observar algunas dolencias, entre otro recuerdo, el hallazgo de quistes hidatídicos en el hígado y pulmones en ovinos, cosa que era desconocida para mí. Esto despertó mi interés por reconocer estos problemas. La oportunidad para ello, era estudiar medicina veterinaria. Si bien en el inicio mi interés fue la terapia de enfermedades en individuos, esta luego se convirtió más tarde en el interés en grupo de animales. Por supuesto, la tenencia de mascotas, también, fue un aliciente en servir no solamente a mis animales sino aquellas mascotas de mis familiares y amigos. Además, el modelo de mi hermano mayor, quien estudiaba medicina en San Fernando- UNMSM, abrió el camino para definir mi decisión por la Medicina Veterinaria. En esta etapa, a fines de los 50, solamente se ofrecía Medicina Veterinaria en la UNMSM por lo que postulé a ella. En aquella época cuando la FMV-UNMSM tenía sede en Las Palmas en el distrito de Barranco. 

  • ¿En qué áreas de la medicina veterinaria ha desarrollado principalmente su actividad (clínica, producción, salud pública, investigación, docencia, etc.)?

A lo largo de mi trayectoria profesional, he desarrollado competencias en diversas áreas. Mi experiencia incluye: la medicina preventiva, enfocada en programas de prevención y control epidemiológico;  el desarrollo de habilidades laboratoriales en diagnóstico; la docencia e investigación orientada sobre todo a la salud animal y por ende a la salud pública; la prevención y control de zoonosis; la calidad e inocuidad de alimentos; así como, la provisión de alimentos de origen animal para la seguridad alimentaria a la sociedad.

  • Desde su experiencia, ¿cuál ha sido el mayor desafío profesional que ha enfrentado y cómo lo superó?

Tengo recuerdo de dos situaciones, la primera en las actividades de los trabajos de investigación sobre la rabia, específicamente en la trasmitida por vampiros. En la formación de pregrado, no tuve la suerte de llevar cursos que se ofrecen en la actualidad como: ecología, etología, entre otras, necesarias para comprender el fenómeno biológico en su integridad, su trasmisión y posible control. Tuve la necesidad de llevar un programa de actualización bajo la tutoría del Dr. Aurelio Málaga Alba y de esta manera apoyar en determinar patrones epidemiológicos de su trasmisión.

La segunda situación fue en El “Proyecto Primates”, que sufrió los estragos del shock económico del año 1990; afectando la programación de actividades. Por ello, se organizaron reuniones con los profesionales de la estación a fin de reasignar prioridades para optimizar recursos. Mediante el trabajo entre biólogos, médicos veterinarios y personal administrativo, se logró una reprogramación que fortaleció la colaboración entre el personal y fue una buena oportunidad para aprender a gestionar equipos multidisciplinarios.

  • ¿Qué caso, situación o experiencia ha dejado una huella significativa en su carrera?

La formación del médico veterinario en compromisos de asistencia a las especies, y en extremo, en algunos casos incluye al ser humano en lugares a los cuales solo el médico veterinario tenía presencia. Esto en referencia a nuestra realidad.

  • ¿Cómo percibe la evolución de la medicina veterinaria en los últimos años?

En las últimas décadas, la medicina veterinaria ha experimentado una transformación significativa impulsada por los avances tecnológicos, la investigación científica y una mayor conciencia social sobre el bienestar animal. Lo que antes se centraba principalmente en el cuidado básico de animales domésticos y de producción, hoy abarca áreas altamente especializadas, comparables con la medicina humana.

Uno de los cambios más notables ha sido el desarrollo de nuevas técnicas diagnósticas. El uso de herramientas como la resonancia magnética, la tomografía computarizada y la ecografía avanzada ha permitido detectar enfermedades con mayor precisión y en etapas tempranas. Además, la implementación de pruebas genéticas y de laboratorio más sofisticadas ha mejorado la capacidad para prevenir, tratar y controlar diversas patologías.

Otro aspecto clave ha sido la especialización profesional. Cada vez más veterinarios se capacitan en campos específicos como dermatología, cardiología, neurología, oncología, ortopedia o medicina interna, ofreciendo tratamientos más precisos y personalizados. Asimismo, el desarrollo de cirugías mínimamente invasivas y terapias regenerativas ha elevado la calidad de vida de muchos animales.

La medicina preventiva también ha cobrado gran importancia. Programas de vacunación, desparasitación y control de enfermedades zoonóticas han contribuido no solo a la salud animal, sino también a la salud pública. Además, el auge de la medicina veterinaria basada en evidencia ha fortalecido la práctica clínica, sustentando decisiones médicas en estudios científicos actualizados.

Por último, la integración de la tecnología digital, como la telemedicina veterinaria, el uso de inteligencia artificial y sistemas de gestión clínica, ha facilitado el acceso a servicios médicos, mejorando el seguimiento de pacientes y la comunicación con los tutores de animales.

En conclusión, la medicina veterinaria actual se caracteriza por un enfoque más científico, especializado y humano, que busca no solo curar enfermedades, sino también promover el bienestar integral de los animales y proteger la salud de la sociedad. Su evolución refleja el creciente reconocimiento del papel fundamental que desempeñan los animales en la vida humana y en los ecosistemas.

En lo social, los medicina veterinaria ha experimentados cambios sustanciales en lo que se refiere a las preferencia vocacionales en la sociedad entre las que se pueden mencionar que por muchos años la profesión fue vista como una profesión de rasgos masculinos; vale decir, era una profesión de mucha atracción mayoritaria de hombres, asociada como necesaria la utilización de la fuerza; ahora, la gran proporción de estudiantes, sino la mayoría, es del sexo femenino.  Lo que posiblemente ha tornado a la preferencia de los graduados a orientar su práctica a la atención de animales de compañía y disminuir sustancialmente la orientación a animales de producción en particular de animales grandes o mayores, como se conoce. Es un problema social de servicio pues se considera que menos del 10% tiene preferencias por animales de producción.

7. ¿Qué cambios considera necesarios en la formación de los     futuros médicos veterinarios?

Integrar más contenidos y experiencias prácticas que relacionen la salud animal, humana y ambiental.

Las enfermedades zoonóticas, el cambio climático y la producción sostenible requieren veterinarios con una visión global.

Incluir cursos interdisciplinarios con medicina, biología, salud pública y ciencias ambientales. Fomentar la participación en proyectos interinstitucionales.

 Pasar de una formación centrada principalmente en la atención clínica curativa a una que priorice la prevención y el bienestar.

 La sociedad demanda prácticas más éticas y sostenibles en la producción y manejo de animales.

 Incorporar módulos sobre bienestar, ética profesional y manejo humanitario desde los primeros años de la carrera.

Incluir el uso de herramientas digitales, telemedicina, inteligencia artificial, análisis de datos y biotecnología.

 La profesión veterinaria está incorporando nuevas herramientas diagnósticas y sistemas de gestión tecnológica.

 Capacitación práctica en software clínico, sensores, diagnóstico remoto y gestión de información sanitaria.

Reforzar la comunicación efectiva, trabajo en equipo, toma de decisiones y gestión emocional.

El veterinario moderno no solo es clínico, también es educador, líder comunitario y gestor.

Por muchos años se ha sostenido que las materias básicas, de ciencias y humanidades, no deberían ser tan exigentes, hoy, la figura ha cambiado y el médico veterinario y las profesiones de la salud requieren una fuerte formación en ellas, y de esta manera comprender los fenómenos biológicos y su utilización en la práctica de las profesiones en el área de la salud.

  • En su opinión, ¿cuál es el rol de la medicina veterinaria en la sociedad actual? 

En toda la evolución histórica da las profesiones el fin ha sido y es, buscar el bienestar del hombre como ente social.

La medicina veterinaria cumple un rol fundamental en la sociedad actual, mucho más amplio que el simple cuidado de animales domésticos y silvestres. Su impacto se extiende a la salud pública, la seguridad alimentaria, la economía, la conservación del medio ambiente y el bienestar animal.

En primer lugar, los médicos veterinarios son responsables de prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades en animales domésticos, de producción y silvestres, garantizando su bienestar y contribuyendo a la productividad agropecuaria. Además, su participación es clave en el control de enfermedades zoonóticas, aquellas que se transmiten de animales a humanos, lo que fortalece la salud pública mediante el enfoque “Una sola salud” (One Health), que integra la salud humana, animal y ambiental.

Otro aspecto esencial es su intervención en la seguridad alimentaria. Los veterinarios supervisan la producción y el procesamiento de alimentos de origen animal, asegurando su inocuidad y calidad. De esta forma, contribuye a prevenir brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos y protege a los consumidores.

Asimismo, la medicina veterinaria juega un rol relevante en la conservación de la biodiversidad y en la protección de ecosistemas, participando en programas de rescate de fauna silvestre, control de especies invasoras y monitoreo ambiental. También impulsa avances científicos y tecnológicos mediante investigaciones en áreas como biotecnología, farmacología y epidemiología.

Finalmente, su impacto económico es significativo, ya que garantiza la sanidad de la producción animal, facilita el comercio internacional y promueve el desarrollo sostenible de comunidades rurales y urbanas.

En conclusión, la medicina veterinaria constituye una disciplina estratégica para la sociedad actual, al contribuir simultáneamente a la salud de los animales, las personas y el medio ambiente.

9. ¿Qué consejo le daría a los estudiantes que recién inician su formación en esta carrera?

En los tiempos actuales, cuando la tecnología satura de información no se trata de saberlo todo, sino de aprender a aprender, reconociendo el “por qué” de los fenómenos.

En la vorágine de conocimiento que desarrolla la ciencia se debe equilibrar los tiempos dedicados a los estudios, descanso y vida personal,

Procurar el método de estudio que optimice los tiempos de aprendizaje y prácticas constantes. No estudiar para el examen.

10. Finalmente, ¿qué mensaje desea transmitir a las nuevas generaciones de médicos veterinarios?

La Medicina Veterinaria es una profesión que combina ciencia, vocación, ética y empatía en su servicio a la sociedad. La práctica de la Medicina Veterinaria en sus diferentes áreas de influencia, es una experiencia emocionante, desafiante, muy significativa y profundamente humana. Requiere estudio constante, mente abierta y una fuerte vocación de servicio, siendo su labor vital para la salud pública, el medio ambiente y el equilibrio de nuestra sociedad. “Una sola Salud.”

El mundo cambia rápido, y con él los desafíos que enfrentamos como médicos veterinarios: enfermedades emergentes, bienestar animal y sostenibilidad. Así mismo se requiere ser: honestos, éticos, preparados y humanos.

Permítanme unas reflexiones:

Nuestra vocación será nuestra mejor arma de servicio: largas jornadas, decisiones difíciles y situaciones complejas encontrarán satisfacción en los momentos más difíciles.

La actualización permanente es un deber, mantener siempre alerta la curiosidad científica: el conocimiento es dinámico, la tecnología se desarrolla a una velocidad deslumbrante y los agentes patógenos evolucionan lo que da lugar a cambios en el sector.

El Médico Veterinario es un ser ético:  la medicina veterinaria es una profesión de confianza y servicio, que su accionar refleje responsabilidad y que sus decisiones honren a la profesión. En resumen,

“Es bueno recibir homenaje, pero mucho más importante es merecerlo” José Martí


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