Discurso del Dr. Enrique Franco: Celebración del Dr. Novoa (VH 117)

Presentación: Discurso del Dr. Enrique Franco Llaury en la ceremonia solemne de homenaje al Dr. César Novoa Mostacero, con motivo de la concesión de la más alta distinción académica de nuestra universidad: el título de Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Este discurso no solo dio testimonio de la profunda amistad que une a ambos académicos, sino que también rindió justo tributo a la brillante trayectoria del Dr. Novoa, ejemplo de dedicación a la docencia, la investigación y la gestión universitaria.

DISCURSO

Señoras y señores, autoridades universitarias, colegas, amigos y estudiantes:

El doctor Novoa nació en Cajamarca el 4 de mayo de 1940. Realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional José Andrés Rázuri de San Pedro de Lloc (*capital de la provincia de Pacasmayo, Trujillo) y obtuvo el título de médico veterinario en 1964, en nuestra Facultad de Medicina Veterinaria. Posteriormente, se graduó de Magíster en la Universidad del Norte de Gales, Gran Bretaña, y alcanzó el grado deDoctor (PhD) en la Universidad Estatal de Utah, Estados Unidos.

Fue profesor en Producción Animal de ovinos y camélidos, así como en Reproducción e Inseminación Artificial. Desde muy joven inició sus actividades de investigación como jefe de práctica, formando parte del grupo liderado por el recordado profesor Saúl Fernández Baca. Yo mismo tuve el privilegio de unirme a aquel equipo, y aún recuerdo con claridad la primera vez que el Dr. Novoa me recibió en la Estación del IVITA en La Raya.

El trabajo en camélidos abrió un campo de investigación fecundo en fisiología reproductiva. De esos estudios nació la propuesta del “empadre alternado”, un aporte significativo para el manejo de estas especies andinas.

Su vocación académica lo llevó a participar en numerosos eventos científicos nacionales e internacionales. Fue un miembro activo de la Asociación Latinoamericana de Producción Animal (ALPA), donde se desempeñó como jefe de la Sección de Reproducción y Genética, vicepresidente y finalmente presidente. Asimismo, impulsó con gran entusiasmo la creación y consolidación de la Asociación Peruana de Producción Animal (APPA), institución que también presidió.

Durante diez años integró, como miembro ad honorem, el Comité de Expertos de la FAO en Conservación de Recursos Genéticos Animales. Desde ese foro internacional, le correspondió documentar y resaltar la importancia de los camélidos sudamericanos para los países andinos. En 1992, al término de una década, en la Consulta Mundial sobre Manejo de Recursos Genéticos Animales realizada en Roma, presentó la ponencia “Practical issues for the conservation and improvements for priority breeds: Genetic Resources of Camelidae”. En ella subrayó la necesidad de priorizar el desarrollo de las razas Huacaya, Suri y Qara, que gracias a su impulso fueron incluidas en las recomendaciones internacionales como parte de los programas piloto de conservación y desarrollo.

En el ámbito institucional, el doctor Novoa ejerció como jefe del Departamento Académico de Producción Animal y como Decano de nuestra Facultad de Medicina Veterinaria. Le correspondió la difícil tarea de reorganizar la facultad conforme a la nueva ley universitaria de aquellos años, un proceso complejo, lleno de resistencias y con severas limitaciones económicas, pero que supo conducir con firmeza y compromiso.

Permítanme compartir una anécdota que refleja bien la tenacidad del doctor Novoa. Viajábamos hacia Puno para una reunión académica cuando, cerca de Ayaviri (*capital de la provincia de Melgar en la región Puno a 3907 msmn), nuestro viejo Jeep institucional sufrió la rotura de un muelle. Recuerdo que César me miró, como si yo tuviera la culpa, y exclamó con su característico temple: “¡Yo jamás me he quedado varado en el camino!”. Tras múltiples dificultades como: Encontrar al único un mecánico del pueblo que estaba en plena fiesta; la urgencia de adquirir el repuesto adecuado en una tienda a punto de cerrar y que Cesar tuvo que correr para conseguirlo y; el efecto de la altura que le provocó un desmayo momentáneo (soroche). Al final se logró reparar el vehículo y al recobrar el ánimo, todavía me dijo: “¡Yo jamás me he quedado varado en el camino!”. Esa frase resume su carácter: la decisión de no rendirse jamás frente a la adversidad.

Hoy me pregunto por qué se me ha concedido el honor de dirigir estas palabras, cuando son tantos los exalumnos y colegas que podrían dar testimonio de su legado. Quizás se deba a que los recuerdos compartidos en los parajes del Chimboya y La Raya: territorios de altura, de retos y oportunidades, nos hermanaron en una visión: que San Marcos también está presente en esas cumbres, donde la ciencia se une con la vida misma de los Andes.

Querido César, ahora como Profesor Emérito, sigamos soñando que la tarea no termina, que tu ejemplo inspira y que tu legado continúa en las generaciones que vienen.

Muchas gracias


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